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Editorial 9

En la travesía del curso 2015-2016, 2 potentes faros guiarán siempre nuestro rumbo - El primero, implantado por el Papa Francisco. Su carta encíclica “Alabado seas” nos hace un llamamiento firme a "ir más lejos". - El segundo tendrá un haz de luz fortalecido por las dos citas significativas organizadas por la ONU en un futuro próximo: una cumbre especial sobre desarrollo sostenible a celebrar en septiembre, en Nueva York, para aprobar un nuevo programa de desarrollo; y la COP 21, conferencia de las Naciones Unidas a celebrar en diciembre, en París, para promover un acuerdo universal sobre cambio climático.

- El primero, implantado por el Papa Francisco. Su carta encíclica “Alabado seas” nos hace un llamamiento firme a "ir más lejos".  

 

Escuchémosle: “Si nos acercamos a la naturaleza y al ambiente sin esta apertura al estupor y a la maravilla, si ya no hablamos el lenguaje de la fraternidad y de la belleza en nuestra relación con el mundo, nuestras actitudes serán las del dominador, del consumidor o del mero explotador de recursos, incapaz de poner un límite a sus intereses inmediatos”. (LS 11)… El desafío urgente de proteger nuestra casa común incluye la preocupación de unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral, pues sabemos que las cosas pueden cambiar. (LS 13)… Necesitamos una solidaridad universal nueva. (LS 14)


Nosotros, miembros de ODNs, ¿podemos permanecer impasibles ante esa última afirmación: “necesitamos una solidaridad universal nueva”? ¿No es acaso la convicción profunda que inspira nuestra actuación?

Y el Papa Francisco, 5 meses antes de la COP 21, toma la palabra. Sí, afirma, ¡el desajuste climático es gravísimo! Sí, ¡ese desajuste climático se debe fundamentalmente a la intervención humana! Y denuncia la “cultura del descarte” derivada de las tecnociencias idolatradas (LS 104), ligadas tanto a la búsqueda de una renta financiera como a la locura de una economía fundamentada en una producción y consumo sin límites (LS 56). ¿No es necesario trabajar para que todo el mundo tenga derecho, entre otros, a respirar aire puro y beber agua limpia y sana, el derecho a disfrutar de un trabajo decente?

Finalmente, el Papa Francisco invita a cristianos y no cristianos, hombres y mujeres, a vivir relaciones justas entre ellos, con Dios y con una naturaleza de la que son “los guardianes”. Les anima a jugar su papel en una “comunión universal” a favor de una “ecología integral”. Les exhorta a que transiten de una sociedad desigual a un mundo más justo, en armonía con la creación y basada en una economía “no financiera” que sepa imitar la circularidad de los ecosistemas naturales.

¿Es capaz la humanidad de semejante transformación? ¡Sí, en OCMs estamos convencidos!

 

- El segundo tendrá un haz de luz fortalecido por las dos citas significativas organizadas por la ONU en un futuro próximo: Una cumbre especial sobre desarrollo sostenible a celebrar en septiembre, en Nueva York, para aprobar un nuevo programa de desarrollo; y la COP 21, conferencia de las Naciones Unidas a celebrar en diciembre, en París, para promover un acuerdo universal sobre cambio climático.

La ONU ha publicado recientemente su informe anual, que subraya un punto importante:

al albor del nuevo milenio los dirigentes del mundo entero se reunieron en las Naciones Unidas para elaborar un proyecto ambicioso con el fin de combatir la pobreza en todas sus formas.

Esa visión se plasmó en ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). Y constituyó el marco común de desarrollo mundial en los últimos quince años. La comunidad internacional tiene sobradas razones para celebrar el fin del período de vigencia de los ODM. Y es que gracias a los esfuerzos realizados en el plano mundial, continental, nacional y local los ODM salvaron la vida de millones de personas o mejoraron sus condiciones de vida.

Los datos y análisis presentados en el informe prueban que gracias a las acciones realizadas, a las estrategias implantadas, a los recursos destinados y a una voluntad política real, incluso los países más pobres pueden lograr avances espectaculares y sin precedentes. Pero el informe reconoce asimismo la desigualdad en los logros obtenidos y carencias en muchos ámbitos. El trabajo no ha terminado, debe continuar en esta nueva era de desarrollo.

 

ara saber más, véase (en francés): www.un.org/fr/milleniumgoals/reports/2015/pdf/rapport_2015.pdf

 

A ODNs le preocupan las conclusiones de dicho informe y es muy consciente de su relevancia.

Pero constata con alegría que cada vez más cristianos sienten la necesidad de movilizarse conjuntamente, con otros creyentes, poniendo la cumbre sobre el cambio climático en primera línea de sus preocupaciones: nuestra tradición no ha dejado de alabar las maravillas de la Creación, al tiempo que insistía en nuestra responsabilidad para con la misma. En la concepción bíblica, ¡el hombre no es el propietario sino el cuidador de la Tierra! Debemos aunar “ecología humana” y “ecología medioambiental” e iniciar un proceso de reconversión ecológica de importancia vital para nuestros hijos y, asimismo, para los pobres de nuestro planeta.

ODNs apoya todas las luchas contra el derroche, por la acogida a todo el mundo, por la construcción de un “hogar donde poder vivir bien”...