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Los niños de la calle de la ciudad de Sandino cerca de Managua, la capital de Nicaragua, de 5 a 14 años,

son acogidos en el centro OTLIYOLOC para actividades de aprendizaje, socialización y ocio con la ayuda de un grupo de jóvenes alumnos del centro San Francisco Javier (centro de Fe y Alegría)

El centro quiere ser lugar de acogida para niños de la calle de modo que puedan desarrollar sus capacidades intelectuales, afectivas y sociales.

Promueve su escolarización e intenta prevenir el abandono porque los menores han sido dejados a su suerte por sus familias en un barrio en el que reina la violencia. Son 42, 22 de ellas niñas.

 

Actualmente el 74% de los hogares de Ciudad Sandino vive en un nivel de pobreza extrema: menos de 2 dólares al día. Y la causa principal es la ausencia de un gobierno que desarrolle la economía local.

Hay muy poco trabajo y la gente va a Managua a la venta ambulante, a vender tortillas, a conducir motocarros, a separar y seleccionar residuos en vertederos, etc. Un porcentaje alto de los menores, incluso, trabaja en actividades riesgosas.

 

Se calcula que una familia de 6 personas necesita 2,5 dólares por persona y día. Pero el salario mínimo medio es de 0,85 dólares. El banco mundial estima que hacen falta 3 salarios para poder cubrir las necesidades básicas de una familia. ¡La mayoría de la población vive en situación de pobreza extrema crónica!

 


El centro OTLIYOLOC está dirigido por un equipo coordinador y un grupo de 10 jóvenes de entre 16 y 18 años de edad, alumnos del centro San Francisco Javier, comprometidos a ayudar en su tiempo libre a sabiendas de que Sandino no ofrece espacio alguno para vivir el tiempo de ocio.

¡Esos jóvenes se educan educando! Reciben formación para estar atentos a cada una de las personas de un grupo, para planificar las actividades que mejorarán los conocimientos educativos básicos de los menores y conocer técnicas y estrategias para educarles, para que aprendan jugando, desarrollen la creatividad, etc.

 

El grupo se reúne con regularidad para preparar, analizar, evaluar y programar acciones nuevas. “Creemos en nuestro método, en educar a través de un proceso. Nos adaptamos a las necesidades de los menores”.


El centro colocó una biblioteca y una ludoteca, pero no dispone de material informático. Parte de la ayuda solicitada es para adquirir un ordenador y una impresora.


Y para preparar y celebrar la fiesta del niño, una de las festividades más importantes. Y los jóvenes participan en un espectáculo cultural todos los años.